NOTA METODOLÓGICA PRELIMINAR
El presente documento
constituye un análisis historiográfico que examina el estado de la cuestión
respecto a la existencia histórica de Jesús de Nazaret. Se adopta el método de
la historia crítica secular, sin compromisos apologéticos de ninguna
orientación, recurriendo a fuentes primarias en su idioma original cuando es
posible y a ediciones críticas reconocidas cuando se trabaja en traducción.
La organización del
documento sigue un criterio cronológico en dos niveles: (a) la cronología de
los eventos y fuentes antiguas que constituyen la evidencia, y (b) la
cronología del debate académico moderno que la interpreta. Cada afirmación
sustantiva va acompañada de su referencia a fuente primaria o a obra académica
de referencia.
Las citas de fuentes
primarias en español utilizan las siguientes ediciones críticas de referencia:
para Josefo, la edición de Alianza Editorial (2002); para Tácito, la edición de
Gredos (Biblioteca Clásica Gredos); para los textos neotestamentarios, la
Biblia de Jerusalén (4.ª ed., Desclée de Brouwer, 2009); para los apócrifos, la
edición de Aurelio de Santos Otero en BAC.
1.1. El contexto político: Judea bajo Roma
La Palestina del siglo I
estaba sometida al dominio romano desde la conquista de Pompeyo en el 63
a.C.. Tras la muerte de Herodes el Grande (4 a.C.), el territorio
fue dividido entre sus hijos: Arquelao recibió Judea y Samaria, Herodes Antipas
Galilea y Perea, y Felipe el norte. Cuando Arquelao fue depuesto por Augusto (6
d.C.), Judea pasó a ser gobernada directamente por prefectos romanos. Entre
estos prefectos se cuenta Poncio Pilato, que gobernó entre el 26 y el 36
d.C. [1]
"Así es como
Pilatos, después de pasar diez años en Judea, se dirigió a Roma, por orden de
Vitelio, a quien no podía oponerse. Antes de llegar a Roma, falleció
Tiberio." — Flavio Josefo,
Antigüedades Judías, XVIII, 4, 2
Este dato es fundamental
porque ancla cronológicamente cualquier ejecución que se atribuya a Pilato. Si
Jesús fue crucificado, debió serlo entre el 26 y el 36 d.C. La mayoría de los
investigadores sitúa la fecha probable entre el 30 y el 33 d.C., tomando como
base los datos astronómicos sobre las Pascuas de esos años y las referencias
internas de los evangelios.
1.2. El judaísmo del Segundo Templo: diversidad interna
El judaísmo palestino del
siglo I no era monolítico. Las fuentes del período —principalmente Las
guerras judías y las Antigüedades judías de Flavio Josefo, así como
los Manuscritos del Mar Muerto (hallados en 1947)— muestran una
pluralidad de grupos con teologías, prácticas y expectativas mesiánicas
diversas.[2]
"Hay entre
nosotros tres escuelas de filosofía: los fariseos, los saduceos y los
esenios." — Flavio Josefo,
Antigüedades Judías, XIII, 5, 9
A estos tres grupos
principales se añaden los zelotes (resistencia armada antiromana), los sicarios
y los grupos apocalípticos, entre los que se cuentan los seguidores de Juan el
Bautista. El movimiento de Jesús, si existió, habría surgido dentro de este
ecosistema de disidencia religiosa judía. Este contexto es imprescindible para
evaluar la plausibilidad histórica de cualquier afirmación sobre su figura.
1.3. Cronología de las fuentes primarias relevantes
|
FECHA |
FUENTE /
EVENTO |
RELEVANCIA
PARA EL DEBATE |
|
ca. 63
a.C. |
Conquista romana de
Palestina (Pompeyo). Josefo, Guerra Judía I, 7. |
Marco
político en que surgiría Jesús |
|
ca. 37-4
a.C. |
Reinado de Herodes el
Grande. Josefo, Ant. Jud. XVI-XVII. |
Contexto de
los relatos del nacimiento |
|
ca. 6 d.C. |
Judea pasa a prefectura
romana. Josefo, Ant. Jud. XVIII, 1. |
Explica la
autoridad de Pilato |
|
ca. 26-36
d.C. |
Prefectura de Poncio
Pilato. Josefo, Ant. Jud. XVIII, 4. |
Único
margen posible de crucifixión |
|
ca. 28-30
d.C. |
Ministerio de Juan el
Bautista. Josefo, Ant. Jud. XVIII, 5, 2. |
Paralelo
independiente al testimonio evangélico |
|
ca. 30-33
d.C. |
Fecha probable de la
crucifixión (consenso mayoritario) |
Basada en
astronomía pascual y Pilato |
|
ca. 50-60
d.C. |
Cartas auténticas de Pablo
(7 epístolas). Corpus Paulinum. |
Fuente
cristiana más temprana |
|
ca. 62
d.C. |
Ejecución de Santiago
"hermano de Jesús llamado Cristo". Josefo, Ant. Jud. XX, 9, 1. |
Principal
testimonio externo no interpolado |
|
ca. 70
d.C. |
Evangelio de Marcos (primer
evangelio sinóptico). |
Fuente
evangélica más antigua |
|
ca. 80-90
d.C. |
Evangelios de Mateo y Lucas
(dependen de Marcos y Q). |
Evangelios
sinópticos secundarios |
|
ca. 90-100
d.C. |
Evangelio de Juan
(tradición independiente). |
Tradición joánica
diferenciada |
|
ca. 93-94
d.C. |
Antigüedades Judías de
Flavio Josefo (libros XVIII y XX). |
Únicas
fuentes judías externas al movimiento |
|
ca. 116
d.C. |
Anales de Tácito, XV, 44
(mención de Christus). |
Única
fuente romana pagana relevante |
|
ca. 120
d.C. |
Carta de Plinio el Joven a
Trajano (Epist. X, 96). |
Confirma
existencia de comunidades cristinas |
Tabla 1.
Cronología de fuentes primarias relevantes para el debate sobre la existencia
de Jesús.
II. LA POSTURA HISTORICISTA: JESÚS COMO FIGURA HISTÓRICA
La postura historicista
sostiene que existió un individuo real —un judío galileo del siglo I— sobre
cuya vida y muerte se construyeron las tradiciones que dieron origen al
movimiento cristiano. Esta es la posición ampliamente mayoritaria entre
historiadores y filólogos especializados, con independencia de sus convicciones
religiosas personales.
2.1. La argumentación desde las fuentes primarias
2.1.1. Las cartas auténticas de Pablo (ca. 50-60 d.C.)
Las siete cartas
consideradas indubitablemente auténticas por la crítica textual contemporánea
—Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Filipenses, 1 Tesalonicenses y Filemón—
constituyen el testimonio cristiano más antiguo disponible, redactado apenas
dos décadas después de los eventos que describe.
"Luego, a los tres
años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas [Pedro] y me quedé con él quince
días. Pero no vi a ningún otro apóstol, sino sólo a Santiago, el hermano del
Señor." — Pablo de Tarso,
Gálatas 1:18-19 (ca. 54-57 d.C.)
Este pasaje es argüido por
los defensores del Jesús histórico como evidencia de primera importancia: Pablo
conoció personalmente a un individuo identificado como "hermano del
Señor", lo que establecería una cadena de transmisión directa entre Pablo
y alguien que convivió con Jesús. [3]
"Porque yo recibí
del Señor lo que también os transmití: que el Señor Jesús, la noche en que fue
entregado, tomó pan [...] y bebió de la copa." — Pablo de Tarso, 1 Corintios 11:23-25 (ca.
53-54 d.C.)
En este pasaje Pablo
afirma haber recibido la tradición de la última cena "del Señor", lo
que puede indicar revelación directa o, según muchos intérpretes, transmisión
oral desde la comunidad que conoció a Jesús. La fórmula técnica "recibí...
transmití" (griego: παρέλαβον... παρέδωκα, paralabón... paredóka) es la
terminología hebrea del encadenamiento tradicional (qibbel/masar), que supone
transmisión de un testimonio recibido de otros.
2.1.2. Flavio Josefo: Antigüedades Judías (ca. 93-94 d.C.)
Las Antigüedades Judías
contienen dos pasajes relevantes. El primero, el llamado Testimonium
Flavianum (XVIII, 3, 3), es el más debatido; el segundo, en el libro XX, es
considerado auténtico por la casi totalidad de los especialistas.
El Testimonium Flavianum
(Ant. Jud. XVIII, 3, 3)
"Por aquel tiempo
existió Jesús, un hombre sabio, si es que se le puede llamar hombre. Fue
realizador de obras sorprendentes, maestro de gentes que acogen con gusto la
verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. Era el Cristo. Y
cuando Pilato, ante la denuncia de los principales de entre nosotros, lo
condenó a la cruz, los que lo habían amado primeramente no cesaron de quererlo,
pues se les apareció al tercer día vivo de nuevo, ya que los divinos profetas
habían dicho estas y otras maravillas de él. Y hasta el día de hoy no ha
desaparecido la tribu de los Cristianos, que de él toma el nombre." — Flavio Josefo, Antigüedades Judías XVIII,
3, 3 (trad. Alianza Editorial, 2002)
Este pasaje, en su forma
actual, contiene frases que delatan interpolación cristiana posterior: "si
es que se le puede llamar hombre", "era el Cristo", "se les
apareció al tercer día vivo de nuevo". Josefo era judío y no habría
escrito estas afirmaciones. Sin embargo, la mayoría de los especialistas
contemporáneos —incluyendo a John Meier [4], E.P. Sanders [5] y Gerd
Theissen [6]—
propone que existe un núcleo auténtico al que se añadieron interpolaciones. La
versión árabe del Testimonium conservada por el obispo Agapio (siglo X)
sugiere una redacción más neutral, sin las afirmaciones cristológicas más
crudas.
La mención de Santiago (Ant.
Jud. XX, 9, 1)
"Anán [...]
convocó una reunión del Sanedrín y trajo ante él al hermano de Jesús llamado
Cristo —Santiago era su nombre— y a algunos otros, y habiendo formulado
acusación contra ellos como transgresores de la ley, los entregó para que
fueran lapidados." — Flavio Josefo,
Antigüedades Judías XX, 9, 1 (trad. Alianza Editorial, 2002)
Este pasaje —que data la
ejecución de Santiago en el año 62 d.C.— es considerado auténtico por
prácticamente todos los especialistas, incluidos quienes son escépticos sobre
el Testimonium Flavianum. No contiene marcadores de interpolación cristiana y
se integra coherentemente en la narrativa de Josefo sobre el período.
2.1.3. Tácito, Anales XV, 44 (ca. 116 d.C.)
"Nerón presentó
como culpables a las personas apodadas por sus abominaciones como Chrestianos y
los sometió a los tormentos más elaborados. Cristo, de quien el nombre deriva
su origen, había sido ejecutado durante el reinado de Tiberio por el procurador
Poncio Pilato, y la funesta superstición, reprimida momentáneamente, irrumpía
de nuevo no sólo por Judea, el origen del mal, sino también a través de la
Ciudad [Roma]." — Tácito, Anales
XV, 44 (trad. Gredos, Biblioteca Clásica Gredos)
Este pasaje es
significativo por dos razones. Primera: Tácito era hostil al cristianismo, lo
que hace improbable que inventara o embelleciera su origen. Segunda: menciona
explícitamente la ejecución bajo Poncio Pilato, dato que coincide con la
tradición evangélica independientemente. Sin embargo —como se discutirá en la
sección III— no puede excluirse que Tácito recibiera esta información de la
propia comunidad cristiana [7].
2.1.4. Plinio el Joven, Epístola X, 96 (ca. 112 d.C.)
"Afirman que toda
su culpa o error consistía en reunirse en días fijos antes del amanecer para
cantar himnos a Cristo como a un dios." — Plinio el Joven, Epístola X, 96, a Trajano
(trad. Gredos)
Este texto no aporta
información sobre la existencia histórica de Jesús, pero documenta la existencia
de comunidades que veneraban a un "Cristo" en Asia Menor hacia el año
112, apenas ochenta años después de la crucifixión. Esto es relevante para
evaluar la velocidad de desarrollo del movimiento.
2.2. Los criterios de autenticidad y su aplicación
La "tercera
búsqueda" del Jesús histórico (desde los años 1980) sistematizó una serie
de criterios metodológicos para distinguir tradiciones probablemente auténticas
de adiciones posteriores. Estos criterios fueron articulados principalmente por
John P. Meier en su obra Un judío marginal (Verbo Divino, 5 vols.).
2.2.1. Criterio de atestigüamiento múltiple e independiente
Cuando un dato aparece en
fuentes que no dependen entre sí literariamente, su probabilidad de
autenticidad aumenta. Los datos básicos sobre Jesús —origen galileo, bautismo
por Juan, crucifixión bajo Pilato, existencia de discípulos— aparecen en
Marcos, en las cartas de Pablo, en la tradición joánica y, parcialmente, en
Josefo [8].
Esta convergencia es argumentada como evidencia de un núcleo histórico real.
2.2.2. Criterio de dificultad o vergüenza
Una comunidad religiosa no
inventa tradiciones que le resultan problemáticas o embarazosas. El bautismo de
Jesús por Juan —que implica subordinación del primero al segundo— y la
crucifixión —ejecución reservada a esclavos y criminales— son argumentados como
datos que la comunidad cristiana primitiva no habría fabricado y que, por
tanto, es más probable que reflejen hechos reales [9].
"¿Por qué fue
Jesús bautizado? No hay respuesta satisfactoria a esta pregunta que no suponga
la historicidad del bautismo mismo." —
E.P. Sanders, La figura histórica de Jesús, Verbo Divino, 2000, p. 116
2.2.3. Criterio de coherencia contextual (plausibilidad histórica)
Propuesto por Gerd
Theissen y Dagmar Winter, este criterio exige que los datos atribuidos a Jesús
sean plausibles en el contexto del judaísmo galileo del siglo I. Un Jesús que
predicó el Reino de Dios en términos apocalípticos, que entró en conflicto con
las autoridades del Templo y que fue ejecutado por los romanos es perfectamente
coherente con lo que sabemos del período [10].
2.3. El argumento de la mejor explicación
Más allá de los criterios
individuales, el argumento central del historicismo es de carácter abductivo:
la hipótesis de la existencia de un Jesús real explica mejor el conjunto de la
evidencia que la hipótesis de su fabricación mítica. En particular:
a) La especificidad
del contexto: el movimiento surgido a nombre de Jesús es tan peculiarmente
judío-palestino del siglo I que resulta difícil de explicar como invención
posterior de grupos helenísticos.
b) La velocidad del
desarrollo: en apenas dos décadas (30-50 d.C.) se desarrolló una cristología
sofisticada. Esto es más fácil de explicar si había una figura histórica
concreta en el origen.
c) La diversidad de las tradiciones: las tradiciones sobre Jesús muestran tensiones internas (las discrepancias entre los evangelios) que sugieren intentos de harmonizar testimonios reales y divergentes, no una construcción mítica unificada desde el inicio [11].
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES
[1] Josefo, Ant. Jud. XVIII, 4, 2. Edición Alianza Editorial,
2002, p. 788.
[2] Josefo, Ant. Jud. XIII, 5, 9. García Martínez, Textos de
Qumrán, Trotta, 1992, pp. 1-45 (introducción).
[3] Pablo, Gálatas 1:18-19. Biblia de Jerusalén, 4.ª ed., Desclée
de Brouwer, 2009.
[4] Meier, J.P., Un judío marginal, vol. I, Verbo Divino, 1998,
pp. 79-102 (análisis del Testimonium).
[5] Sanders, E.P., La figura histórica de Jesús, Verbo Divino,
2000, pp. 58-63.
[6] Theissen, G.; Merz, A., El Jesús histórico, Sígueme, 1999,
pp. 89-96.
[7] Ehrman, B., ¿Existió Jesús realmente?, Crítica, 2013, pp.
62-68.
[8] Meier, Un judío marginal, vol. I, pp. 45-78 (exposición del
criterio de atestigüamiento múltiple).
[9] Sanders, La figura histórica de Jesús, pp. 108-120.
[10] Theissen, G.; Winter, D., The Quest for the Plausible Jesus,
Westminster John Knox, 2002. [No traducido, pero resumido en Theissen-Merz, El
Jesús histórico, cap. 1.]
[11] Allison, D.C., Constructing Jesus, Baker Academic, 2010, pp.
1-30.

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