Antes de empezar: qué podemos saber y qué no Si has llegado hasta aquí es porque has aceptado el marco epistemológico del proyecto, o al menos estás dispuesto a trabajar con él. Eso facilita las cosas. No hace falta repetir ad nauseam que la religión es una categoría moderna o que la epoché es el principio que gobierna el análisis. Ahora hay que aplicarlos. Y aplicarlos aquí, en el período natuficense, es especialmente exigente, porque este es el primer régimen epistemológico del proyecto: el que opera sin una sola línea escrita. No hay textos que leer con método histórico-crítico. No hay inscripciones que descifrar. Lo que hay son huesos, piedras, conchas marinas, colorante rojo y la distribución espacial de unos cuerpos enterrados hace doce milenios. La disciplina que lee esos datos no es la filología: es la arqueología cognitiva. Las conclusiones de este capítulo son más tentativas que las de cualquier sección posterior. Eso no las hace menos interesantes. Las hace, si cabe, m...